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Vida de San Agustín
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Pese a los esfuerzos de su madre, Mónica, que le había educado en el cristianismo desde su más tierna infancia, Agustín llevará en Cartago una vida disipada, muy alejada de las pretensiones de aquella, orientada hacia el disfrute de todos los placeres. En esa época convivirá con una mujer (cuyo nombre no nos revela en sus Confesiones) con la que mantendrá una relación apasionada y con la que tendrá un hijo, Adeodato, el año 372. La lectura del Hortensio de Cicerón le causará una honda impresión que le acercará a la filosofía, adhiriéndose a las teorías de los maniqueos, hacia el año 373. Luego de un año en Tagaste, donde enseñará retórica, regresa a Cartago; allí abrirá una escuela en la que continuará sus enseñanzas hasta el año 383 en que, decepcionado, abandonará el maniqueísmo. Ese mismo año se trasladará a Roma, y luego a Milán, donde enseña retórica. De nuevo la lectura de Cicerón, ya abandonado el maniqueísmo, le acercará al escepticismo, hasta que escucha los sermones del obispo de Milán, Ambrosio, que le impresionarán hondamente y le acercarán al cristianismo. En el año 386 se convierte el cristianismo. Ese mismo año se establecerá en Casiciaco, cerca de Milán, con su madre, su hijo y algunos amigos, y comienza a escribir sus primeras Epístolas. Al año siguiente se bautiza en Milán y opta por la vida monástica. Tras la muerte de su madre, se traslada a África el año 388, estableciéndose en Tagaste donde fundará un monasterio en el que permanecerá hasta el año 391, en el que viaja a Hipona, ciudad cercana a Tagaste, donde será consagrado sacerdote por el obispo Valerio. Allí fundará otro monasterio, desarrollando una fecunda actividad filosófica y religiosa y luchando contra las diversas herejías (donatistas, pelagianistas...) a las que se enfrentaba el cristianismo. El año 396 es nombrado obispo auxiliar de Hipona por Valerio, pasando a ser titular tras la muerte de éste. En los años 418 y 422, en plena descomposición del imperio tras el saqueo de Roma por Alarico, participa en el concilio de Cartago y continúa su activa producción filosófica y religiosa que abarcará más de 100 volúmenes, sin contar las Epístolas y Sermones. El año 430, estando sitiada Hipona por las huestes de los vándalos de Genserico, morirá, poco antes de que la ciudad fuera completamente arrasada.
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